Factores que han motivado el incremento de los costes energéticos en los regadíos españoles

La agricultura de regadío constituye el mayor consumidor de agua del mundo, siendo cada vez mayor la competencia con otros sectores. Se estima que la agricultura consume el 70 % del total de agua dulce en el mundo, pero con grandes diferencias entre países e incluso entre las diferentes regiones de un mismo país (CAWMA 2007). Concretamente en España, según el MARM (2006a; 2006b), el riego consume el 68 % de los recursos hídricos, cantidad que puede alcanzar el 90 % en las zonas con recursos hídricos limitados (MMA 2000; Tarjuelo et al. 2010).

Si bien es cierto que el regadío es el mayor consumidor de agua, también es cierto que el riego es imprescindible para aumentar la producción agrícola en las próximas décadas con el fin de satisfacer la demanda creciente de alimentos (FAO 2003; Cai y Rosegrant 2003; Rocamora et al. 2013). Como se muestra en la Figura 1, actualmente la población mundial es ligeramente superior a 7.000 millones de personas, esperándose un crecimiento de más de 2.000 millones para el año 2050 (FAO 2014), lo que incrementará un 28,5 % la demanda de alimentos y por tanto la dependencia del regadío.

Asimismo, la agricultura de regadío debe hacer frente a la disminución de la disponibilidad de agua como consecuencia del cambio climático (UN Water 2007; Tarjuelo et al. 2010), sobre todo en zonas áridas y semiáridas (Jackson et al. 2011).

 

01 EVOLUCION POBLACION MUNDIAL

Figura 1: Evolución de la población mundial (Fuente: MOVAL AGROINGENIERÍA a partir de FAO 2014)

En este contexto gestionar de forma adecuada los recursos hídricos es un desafío para la humanidad. En la actualidad, la gestión del agua está inevitablemente ligada a la gestión de la energía, ya que el aporte de esta última es, frecuentemente, un requerimiento básico para poder dotar de recursos hídricos a los cultivos.

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Figura 2: Canal de riego tradicional que va a ser sustituido por una red presurizada (Alicante)

FACTORES QUE HAN MOTIVADO EL INCREMENTO DE LOS COSTES ENERGÉTICOS EN LOS REGADÍOS ESPAÑOLES

Para MOVAL AGROINGENIERÍA los principales factores que han motivado el incremento de los costes energéticos en los regadíos españoles se resumen en la Figura 4.

Desarrollo de la tecnología de bombeo

La humanidad siempre ha tenido la necesidad de transportar el agua; es por ello, que hasta la revolución industrial, para disponer de agua se empleaban fuentes de energía naturales (fuerza motriz de un animal, energía del agua en los cauces, etc.). Por este motivo, las zonas de riego siempre se localizaban cerca de los ríos, pues era muy difícil transportar el agua más allá de los cursos naturales (Figura 3).

Figura 3. Presa de Almazora-Castellón (Castellón) desde la cual se distribuye agua por gravedad a los términos municipales de Almazora, Castellón y Burriana

Figura 3. Presa de Almazora-Castellón (Castellón) desde la cual se distribuye agua por gravedad a los términos municipales de Almazora, Castellón y Burriana

Figura 4. Factores que han motivado el incremento de los costes energéticos en los regadíos españoles

Figura 4. Factores que han motivado el incremento de los costes energéticos en los regadíos españoles

Sin embargo, debido al desarrollo en el último tercio del siglo XX de la tecnología de bombeo y a la mayor accesibilidad energética, la existencia de una zona regable dejó poco a poco de estar supeditada a la cercanía de la misma a un cauce natural, como se muestra en la Figura 5. Con ello, empezaron a crecer los regadíos alejados de cauces naturales abastecidos, bien por salvar desniveles geométricos con equipos de bombeo superficiales; o bien, por instalar equipos de pozo que permitían disponer de una nueva fuente de recursos hídricos adicional a las procedentes de aguas superficiales.

Figura 5. Zona regable localizada a cotas altas, regada íntegramente a través de equipos de bombeo (Región de Murcia)

Figura 5. Zona regable localizada a cotas altas, regada íntegramente a través de equipos de bombeo (Región de Murcia)

Descenso de los niveles de los pozos

La demanda energética de algunas zonas regables no sólo se ha incrementado por la modernización de los sistemas de riego tradicional a sistemas presurizados, sino también por el descenso paulatino de los niveles piezómetros de los pozos. Así, las exigencias energéticas de ciertas instalaciones de pozo son crecientes debido a la tendencia descendente de los niveles dinámicos de los pozos motivada por la sobreexplotación que sufren muchos de los acuíferos, puesto que la relación bombeo/recarga de los acuíferos es muy elevada, superando el 80 % en el ámbito del Segura (MARM 2002).

En la Figura 6 se muestran las áreas regadas con aguas subterráneas procedentes de acuíferos sobreexplotados.

Figura 6. Áreas con predominio de riego con aguas subterráneas procedentes de acuíferos sobreexplotados (Fuente: MARM 2002)

Figura 6. Áreas con predominio de riego con aguas subterráneas procedentes de acuíferos sobreexplotados
(Fuente: MARM 2002)

Así, el descenso de los niveles de los pozos incrementa el consumo energético por dos motivos:

1) A mayor profundidad del agua a extraer de los sondeos, aumentan las exigencias energéticas para su extracción.

2) El descenso de los niveles provoca una merma en la eficiencia energética del equipo de bombeo, al desplazarse el punto de funcionamiento hacia la izquierda de su valor nominal.

Como consecuencia de la sobreexplotación de las aguas subterráneas, el consumo energético en estas áreas se dispara. En la Figura 7, se muestra el consumo de energía eléctrica para riego por comarcas. En ella se puede apreciar como todas las que bombean aguas procedentes de acuíferos sobreexplotados son grandes consumidoras de energía, pues superan los 2.100 MWh.

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Figura 7. Consumo de energía eléctrica para riego por comarcas (Fuente: MARM 2002)

Otra consecuencia del descenso del nivel piezométrico de los acuíferos es el abandono de algunos sondeos. En la Figura 8 se muestra el brocal de un pozo fuera de servicio debido a que los niveles dinámicos del mismo han descendido hasta tal punto que ya no es posible “reprofundizar” el mismo y se ha abandonado. En este caso lo que han hecho es construir adyacentemente un nuevo sondeo a mayor profundidad.

Figura 8. Vista de pozo abandonado y nuevo pozo construido en funcionamiento

Figura 8. Vista de pozo abandonado y nuevo pozo construido en funcionamiento

En la Figura 9 se muestra un ejemplo de un pozo sobreexplotado, en el cual se puede apreciar la repercusión directa que el descenso continuado del nivel dinámico tiene en el incremento de la altura de elevación necesaria y en el consumo específico.

Figura 9. Evolución del consumo energético unitario a medida que se incrementa la altura de elevación en un pozo sobreexplotado

Figura 9. Evolución del consumo energético unitario a medida que se incrementa la altura de elevación en un pozo sobreexplotado

En la Figura 10 se muestra, para el mismo pozo, la incidencia que el descenso continuado del nivel dinámico tiene sobre la altura de elevación, que se incrementa; y sobre la eficiencia energética, que desciende como consecuencia del desplazamiento progresivo del punto de funcionamiento a la izquierda de su valor nominal.

Figura 10. Evolución de la eficiencia energética a medida que se incrementa la altura de elevación en un pozo sobreexplotado

Figura 10. Evolución de la eficiencia energética a medida que se incrementa la altura de elevación en un pozo sobreexplotado

Por último, en la Figura 11 se muestra, para el mismo pozo, la incidencia que el descenso continuado del nivel dinámico tiene sobre el incremento de la altura de elevación y sobre la reducción del caudal bombeado. Esta merma del caudal bombeado implica tener que trabajar un mayor número de horas para extraer el mismo caudal, provocando que se deba funcionar en periodos tarifarios más caros al no poder concentrar toda la jornada de bombeo en las franjas horarias con los precios de la energía más económicos.

Figura 11. Evolución del caudal a medida que se incrementa la altura de elevación en un pozo sobreexplotado

Figura 11. Evolución del caudal a medida que se incrementa la altura de elevación en un pozo sobreexplotado

El alejamiento de su punto de funcionamiento, obliga a realizar transformaciones en los equipos de bombeo (Figura 12), para ajustar su punto de funcionamiento a las exigencias energéticas reales de bombeo.

Figura 12. Grupo de pozo en el taller para realizarle una transformación en la parte hidráulica para ajustarse a las exigencias energéticas reales del sondeo

Figura 12. Grupo de pozo en el taller para realizarle una transformación en la parte hidráulica para ajustarse a las exigencias energéticas reales del sondeo

Modernización de regadíos (binomio agua y energía)

El agua es imprescindible para la agricultura. Es por ello que en la actualidad, y desde hace décadas, existe una gran concienciación en todos los ámbitos de la sociedad española sobre la escasez y vulnerabilidad de los recursos hídricos. Por ello, se han realizado, y se siguen acometiendo, importantes inversiones para modernizar los regadíos (Figura 13), tal y como se ha anteriormente.

Figura 13. Construcción de una balsa para modernización de la zona regable de Guardamar del Segura (Alicante)

Figura 13. Construcción de una balsa para modernización de la zona regable de Guardamar del Segura (Alicante)

Si bien en todas las esferas existe esta concienciación acerca de la gran importancia del input agua y de la necesidad derivada de gestionar este recurso adecuadamente, no se ha producido paralelamente una concienciación sobre la necesidad de optimizar el input energía, siendo este, en muchas ocasiones, tan limitante como el agua.

Es necesario tener presente que, generalmente, en todos los niveles de gestión de los recursos hídricos (a nivel de Cuenca Hidrográfica, Comunidad de Regantes y parcela) se requiere aportar energía adicional al agua para posibilitar el riego (Soto-García 2013).

De todos los procesos consumidores de energía que pueden tener lugar a lo largo del ciclo del agua hasta llegar a la zona regable (captación subterránea, desalación, transporte y distribución), un ejemplo que muestra claramente una total dependencia energética es la extracción de agua subterránea para uso agrícola, siendo el proceso que mayor consumo energético demanda, con presiones del orden de 50 – 600 m.c.a., solamente superado por la desalación, con 100 -350 m.c.a. para aguas salobres y entre 650 – 700 m.c.a. para aguas de mar (Figura 14).

Figura 14. Desalinizadora de Valdelentisco en Cartagena (Murcia)

Figura 14. Desalinizadora de Valdelentisco en Cartagena (Murcia)

Por tanto, resulta indispensable tomar conciencia sobre el hecho de que, a menudo, la disponibilidad de agua “a pie de parcela” es el resultado de la existencia de unos equipos consumidores de energía, que previamente, le han aportado al agua la energía adicional necesaria para su extracción del subsuelo, desalación, vencimiento de desniveles topográficos y pérdidas de carga producidas durante el transporte y distribución, o bien, para abastecer al sistema de riego de la presión requerida para su correcto funcionamiento.

En la Figura 15 se muestra una parcela regada mediante riego por aspersión.

Figura 15. Riego por aspersión en Barrax (Albacete)

Figura 15. Riego por aspersión en Barrax (Albacete)

Existe una gran interdependencia entre el consumo de agua y de energía en los regadíos modernizados, de modo que para abastecer de agua a la mayoría de las zonas regables, es imprescindible la energía. De ahí, el empleo de la relación o binomio agua y energía en el regadío (Soto-García 2013).

El uso más eficiente del agua vinculado al aumento de la demanda energética constituye la paradoja de la modernización de la zonas regables (Rodríguez-Díaz et al. 2011).

La optimización del uso de agua de riego a costa de una intensificación de la energía se puede ver en la Figura 16, en la cual se aprecia que el incremento del consumo energético es mucho mayor que el descenso en el uso del agua (Corominas 2010). En términos porcentuales, el ahorro de agua en el periodo 1950 – 2007 fue del orden del 21 % mientras que el incremento del consumo de energía fue en el mismo periodo del 657 %.

Figura 16. Evolución del uso de agua y energía en el regadío (1950 a 2007) (Fuente: elaboración propia a partir de datos de Corominas 2010)

Figura 16. Evolución del uso de agua y energía en el regadío (1950 a 2007)
(Fuente: elaboración propia a partir de datos de Corominas 2010)

Por tanto, el consumo energético vinculado a la disponibilidad de agua en los regadíos requiere, necesariamente, diseñar, manejar y mantener de forma óptima los grupos de bombeo que trasegarán los volúmenes de agua, que a su vez serán los encargados de abastecer las zonas regables. Asimismo, las inversiones futuras deberán ir encaminadas a gestionar de forma eficaz y eficiente, no sólo el agua, sino también la energía y el mantenimiento de las infraestructuras.

Cambio del mercado energético

Unido a la intensificación de la demanda de energía en el regadío, se ha producido un hecho de importante calado como es la supresión de tarifas especiales de riego al entrar en vigor el 1 de julio de 2008 el Real Decreto 871/2007, de 29 de junio de 2007 (Ministerio de Industria, Turismo y Comercio 2007), como consecuencia de la liberalización del mercado energético nacional en 2007. A partir de este momento, tanto los precios de los términos de energía, como los de potencia han seguido una tendencia alcista, la cual, únicamente se ha roto en el término de energía en el verano de 2013; sin embargo, el descenso en el término de energía se dio a la vez que se produjo el mayor incremento de los términos de potencia.

En la Tabla 1 se puede distinguir la evolución que han experimentado los términos regulados, tanto en el término de energía (coste variable – no incluye la parte que aplica la comercializadora de electricidad), como en el término de potencia (coste fijo) desde 2007 hasta 2014 para las tarifas más habituales en las organizaciones de riego (3.1A y 6.1A).

(Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

(Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

En las Figuras 17, 18, 10 y 20 se muestra la evolución de los precios regulados del término de energía y potencia para las tarifas eléctricas más habituales en las zonas regables (tarifa 3.1A y tarifa 6.1A).

Figura 17. Evolución del término de potencia tarifa 6.1A (2007-2014) (Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

Figura 17. Evolución del término de potencia tarifa 6.1A (2007-2014)
(Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

Figura 18. Evolución del término de potencia tarifa 3.1A (2007-2014) (Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

Figura 18. Evolución del término de potencia tarifa 3.1A (2007-2014)
(Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

Figura 19. Evolución del término de energía tarifa 6.1A (2007-2014) (Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

Figura 19. Evolución del término de energía tarifa 6.1A (2007-2014)
(Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

Figura 20. Evolución del término de energía tarifa 3.1A (2007-2014) (Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

Figura 20. Evolución del término de energía tarifa 3.1A (2007-2014)
(Fuente: elaboración propia a través de diferentes BOE)

A pesar del descenso de la parte regulada del término de energía producido en agosto del año 2013, el gran incremento del coste del término de potencia hace que, de media, el coste total de la factura eléctrica sólo se vea reducido en suministros que consuman gran cantidad de energía. Así por ejemplo, para consumos nulos de energía, el incremento de precios a partir de agosto de 2013 es del orden del 125 y 115 % en las tarifas 3.1.A y 6.1. Por otro lado, para la tarifa 3.1.A se necesita un mínimo de 8,8 horas de funcionamiento diario para que no se incremente el coste de la factura eléctrica respecto a los precios de la orden anterior al mes de agosto de 2013. Para la tarifa 6.1, de media se necesitarían unas 14 horas de funcionamiento diario para no incrementar los precios de la factura respecto a los precios anteriores a agosto de 2013 (Abadía et al. 2014). A partir del descenso del precio de la energía y aumento de la potencia de agosto de 2013, los precios se han mantenido estables durante todo el año 2014.

Aumento de impuestos a la energía a través del IVA

El tipo general del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) se aplica a la mayoría de productos y servicios, dentro de los cuales está incluida la energía. Así pues, cualquier subida del IVA se traduce en un incremento de los costes energéticos para el regadío, tal y como ha sucedido con la elevación de la carga impositiva sobre la energía al aumentar el citado impuesto en dos ocasiones desde 2010. Cronológicamente, las subidas se produjeron:

  • Subida del 16 % al 18 % a partir del 1 de julio de 2010 (Jefatura del Estado 2009)
  • Subida del 18 % al 21 % actual el 1 de septiembre de 2012 (Jefatura del Estado 2012)

Este aumento del IVA es especialmente gravoso para las Comunidades de Regantes, ya que al ser corporaciones de derecho público no están sujetas a liquidación de IVA, por lo que no se pueden deducir el IVA soportado en su liquidación.

En MOVAL AGROINGENIERÍA estamos especializados en la gestión integral de Comunidades de Regantes y aportamos soluciones para realizar una gestión eficiente de todos los recursos empleados en el riego, especialmente de la energía.

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