El sector agrario está de enhorabuena con la Disposición final tercera del Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario.
Esta disposición ha modificado el artículo 4 del Real Decreto 1164/2001, incorporando un nuevo apartado que supone un avance muy relevante en materia de ahorro energético para las explotaciones agrarias. En concreto, se permite contratar dos potencias distintas a lo largo del año, adaptadas a la estacionalidad de la actividad agraria.
¿Qué cambia exactamente?
A partir de ahora, los titulares de explotaciones agrarias —ya sean autónomos, empresas, cooperativas agrarias o comunidades de regantes— podrán comunicar a su suministrador, de forma telemática o telefónica, su voluntad de modificar la potencia contratada dos veces al año, sin necesidad de justificarlo con trámites complejos.
Esto representa un cambio de gran calado, ya que muchas actividades del sector tienen un marcado carácter estacional: no se necesita la misma potencia eléctrica en plena campaña de riego que en los meses de parada o baja actividad. Hasta ahora, ajustar las potencias a estas variaciones era costoso, lento o directamente inviable.
¿Hay sobrecostes?
No. Uno de los puntos más favorables de esta nueva medida es que no supondrá incremento en los precios del término de potencia siempre que se respete el equilibrio del sistema eléctrico en términos de seguridad, sostenibilidad económica y normativa europea. Es decir, el cambio será económicamente neutro para el usuario, pero con gran impacto positivo si se gestiona adecuadamente.
¿Qué implica para las comunidades de regantes?
Para las comunidades de regantes, este nuevo derecho puede traducirse en un importante ahorro anual. Gracias a esta medida, podrán ajustar su potencia a la época de riego y reducirla el resto del año, evitando pagar por una potencia que no utilizan fuera de temporada.
Además, el hecho de que se pueda gestionar fácilmente por vía telemática o telefónica, y que las compañías eléctricas deban disponer de un número gratuito para ello, reduce la burocracia y mejora la accesibilidad de la medida incluso para explotaciones más pequeñas o ubicadas en zonas rurales.
¿Cómo aprovechar esta novedad?
Aunque la medida es muy positiva, su aprovechamiento óptimo dependerá de un análisis energético riguroso. Conviene identificar con precisión las necesidades de consumo eléctrico en cada etapa del año y ajustar la potencia de manera estratégica para lograr el máximo ahorro.
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