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Diseño de redes de riego en base a la eficiencia energética.

La modernización de regadíos es un pilar clave de la mejora de la agricultura. Mediante los proyectos de modernización, se sustituyen las antiguas redes de distribución por gravedad por redes presurizadas, o bien se instalan nuevas zonas de regadío en áreas que históricamente se habían cultivado en secano o con aportes hídricos puntuales. Todo ello impacta en la reducción de las pérdidas hídricas y, por tanto, en el incremento de la eficiencia de distribución.

Pero esto implica realizar una gran inversión inicial y generar un gasto recurrente en energía, por lo que todo el proceso debe tratar de maximizar el retorno de la inversión y reducir todo lo posible el gasto anual.

Uno de los factores clave es la tarifa de riego del agricultor, es decir, sus pagos anuales a la comunidad para el mantenimiento de la infraestructura y por la energía consumida. Esta tarifa condiciona la viabilidad de ciertos cultivos y es fundamental para la rentabilidad de las zonas agrícolas.

Por eso, recomendamos que el diseño de la red se realice iterando el cálculo con el fin de reducir al máximo la tarifa de riego.

¿Qué indicadores se utilizan?

El principal indicador para evaluar el diseño de una red es la Eficiencia del Suministro Energético, que mide la diferencia entre la energía necesaria y la energía realmente suministrada.

Ejemplo simplificado:

Si bombeamos el agua a un embalse situado por encima de la zona regable, la energía suministrada al agua es la necesaria para elevar el volumen a este embalse. Si después este embalse sirve por gravedad a las parcelas, eso es todo.

Sin embargo, la energía realmente necesaria es solo la que se usa para elevar el agua a la cota de la zona regable y para presurizar el volumen si es necesario.

Al dividir la energía necesaria entre la energía realmente suministrada, obtenemos un porcentaje que nos indica cuánta energía extra estamos consumiendo.

Con los precios actuales de la energía, no es aceptable suministrar más energía de la estrictamente necesaria, ya que genera un gasto económico y energético innecesario.

Diseño eficiente para reducir costes

Históricamente, el diseño de las redes de distribución se ha basado en una gran impulsión hacia un embalse situado por encima de la zona regable. Sin embargo, hoy en día esta solución genera costes energéticos muy altos, poniendo en riesgo la rentabilidad de los cultivos.

Para reducir estos costes, el diseño debe priorizar la eficiencia energética desde la fase preliminar, adaptando la infraestructura a las necesidades reales de la zona. Una vez ejecutada, es muy difícil recuperar el gasto energético.

Una estrategia eficaz es la creación de embalses sucesivos en pisos de riego, permitiendo que solo se bombee la cantidad de agua estrictamente necesaria a cada nivel.

Además, las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo pueden reducir aún más el gasto energético, especialmente si se utilizan paneles flotantes, evitando así ocupar suelo agrícola.

En las redes donde el bombeo es directo a la red, es clave optimizar los turnos de riego y ajustarlos a las capacidades de los equipos para que trabajen en su punto de máxima eficiencia.

Conclusión

El diseño de las redes de riego debe enfocarse en la eficiencia energética. Un buen diseño reduce el gasto energético para los agricultores e incrementa la rentabilidad de la zona regable.

Y una zona regable rentable es una zona viva y con futuro.

Puedes contar con Moval para diseñar una red hidráulica eficiente.

En Moval Agroingeniería siempre trabajamos por un regadío sostenible.

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